Inicio | Galerías | El Acueducto | El Alcázar | La Granja | Mapas
Visitar Segovia
Monumentos y paseos | Gastronomía | Turismo Rural | Hoteles | Enlaces
Visitar Segovia: Acueducto Visitar Segovia: El Alcázar
 
   
 
 

La Granja de Segovia

La Granja de Segovia

La Granja de Segovia

La Granja de Segovia

La Granja

Si la ciudad de Segovia bien merece una detenida visita, no menos se puede decir de la provincia. En la cercanía de Segovia, a apenas unos kilómetros de la ciudad, podemos maravillarnos con el Palacio de La Granja de San Ildefonso, o simplemente La Granja. Este palacio real comenzó a construirse en 1720 gracias al rey Felipe V, quien compró los terrenos y ordenó la construcción de un pequeño palacio barroco con grandes jardines. Originalmente, en dichos terrenos se encontraba una granja de los monjes Jerónimos, de ahí el nombre del palacio. Tras las sucesivas ampliaciones, La Granja tomó su aspecto actual y fue bautizada popularmente como "el pequeño Versalles". La Granja fue la residencia de verano de la realeza hasta el reinado de Alfonso XIII.

El Palacio de La Granja tiene influencias del barroco español, y también influencias francesa e italiana. La fachada está realizada en piedra rosácea mezclando diversos estilos y está cubierta de balcones y ventanas flanqueadas por columnas con capiteles corintios y unas grandes pilastras que, arrancando del suelo, recorren las dos plantas del edificio.

En la primera planta del palacio tenemos una emagnífica galería de estatuas. A este mismo nivel tenemos el Salón de Mármoles y los comedores y estancias de la infanta Isabel. Las estancias están decoradas con mármoles de Carrara, lacas japonesas, tibores orientales, relojes, mobiliario, lámparas de cristal y óleos de escuela flamenca.

En la planta principal, suelos de mármol y muebles de estilo imperial, junto a valiosos lienzos en las paredes. En lo techos, frescos de Sanni, Saxo y Fideli. También en esta planta, tenemos el despacho oficial, presidido por un retrato de Carlos III, y el Salón del Trono, con unas magníficas vistas de los jardines. En esta última sala se encuentran el trono de Alfonso XII y dos tapices flamencos del siglo XVII, además de dos enormes lámparas de cristal y bronce. La Sala de la música, con un piano de cola estilo inglés, y el Salón Chino, decorado con mobiliario de aquel país.

El Museo de Tapices, reúne importantes muestras del estilo flamenco, entre los que destacan las series sobre la fundación de Roma, las series sobre los Honores, La Fortuna, La Creación del Hombre o Los Trabajos de Hércules.

La Colegiata, que se denominó inicialmente Real Iglesia Colegiata de la Santísima Trinidad, era la capilla que utilizaban los reyes durante sus estancias en el palacio. Originalmente pretendía ser una pequeña capilla, pero las sucesivas ampliaciones terminaron por convertirla en una gran obra de arte. Muestra una plana de cruz latina, con una hermosa cúpula y bóvedas pintadas al fresco, aunque algunos de los frescos fueron destruídos por un incendio. En el retablo mayor se sitúa un cuadro de la Santísima Trinidad. También en La Colegiata tenemos en panteón familiar de Felipe V e Isabel de Farnasio.

Por fin, nuestra visita a La Granja nos lleva a los Reales Jardines, uno de los mejores ejemplos que hoy se conservan de los jardines del siglo XVIII, realizado por el arquitecto francés René Carlier. Están formados con parterres y bosquetes delimitados con paredes de vegetación formadas con carpe, y alineaciones de árboles, en especial tilos y castaños de Indias. En el siglo XIX se introdujeron nuevas especies, sobre todo coníferas como las Estatuas de mármol blanco, y jarrones del siglo XVIII, decoran los parterres y avenidas del jardín, que se completan con grandiosas esculturas en las fuentes, en plomo pintado imitando bronce. Destacan las de Neptuno, Apolo y Andrómeda en la amplia perspectiva de las Carreras de Caballos; la Cascada de Anfítride, ante el Palacio; y las de las Ocho Calles, el Canastillo, los Baños de Diana y la Fama. El agua que alimenta sus surtidores llega desde un gran depósito llamado El Mar, situado por encima de la zona ajardinada. Por la fuerza de la gravedad, como en el siglo XVIII, el agua de algunos surtidores alcanza los 40 metros de altura, como el de la fuente de la Fama.